Descubren importantes avances sobre el desgaste molecular
de las neuronas.

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Las
neuronas dopaminérgicas mesoencefálicas
adquieren mucha importancia en la vida adulta de los
humanos, ya que éstas mueren durante la enfermedad
de Parkinson: Dr. Hebert Luis Hernández Montiel.
El
proyecto titulado El papel de las semaforinas en la proyección
de axones dopaminérgicos nigroestriatales, tiene
como principal objetivo estudiar los mecanismos que guían
a las neuronas cuando éstas se están desarrollando,
comentó el Dr. Hebert Luis Hernández Montiel,
catedrático e investigador de la Facultad de Medicina
de la Universidad Autónoma de Querétaro y
ganador del primer lugar del Premio Alejandrina 2005 en
el área Científica y Tecnológica.
“De
manera conjunta con el Dr. Alfredo Varela Echavarría,
investigador del Instituto de Neurobiología de la
UNAM, hemos estudiado los sistemas moleculares y las sustancias
químicas que produce el medio ambiente ceular a nivel
del cerebro en desarrollo para guiar a los distintos grupos
de neuronas a que establezcan su crecimiento de forma adecuada”,
acotó el Dr. Hebert Luis Hernández Montiel.
De
acuerdo al ganador del Premio Alejandrina 2005 en el área
de Ciencia y Tecnología, uno de los principales descubrimientos
que esta investigación ha permitido encontrar que
las semaforinas han sido la implicación en axones
de proyección longitudinal; es decir, a lo largo
del eje mayor de tubo neural. “Las neuronas dopaminérgicas
mesoencefálicas adquieren mucha importancia en la
vida adulta de los humanos, ya que éstas mueren durante
la enfermedad del Parkinson”.
Esta
investigación, enfocada hacia el desgaste molecular
de las neuronas que se presenta durante la etapa de envejecimiento,
ha permitido que los especialistas de la UNAM y del Instituto
de Neurobiología de la UNAM evalúen el desarrollo
embrionario y su correcta conexión de neuronas con
el resto del sistema. “La línea de investigación
también contempla el mecanismo principal de las moléculas
luego de que el circuito se ha cerrado, cuando ha madurado;
además de evaluar si estas moléculas tienen
un papel en la lesión de las neuronas”, apuntó
Hernández Montiel.
Es
importante señalar que la enfermedad de Parkinson
es un trastorno degenerativo que se presenta en personas
mayores de 65 años y desafortunadamente aún
no se han podido encontrar los mecanismos que la originan.
Además, en el mundo de la medicina no se ha reportado
la cura para esta enfermedad, existiendo únicamente
paliativos que ayudan a disminuir la sintomatología
de los pacientes.
“Al
no existir muchos conocimientos sobre la enfermedad del
Parkinson, tenemos que apoyarnos en cualquier situación
que pueda ser estudiada acerca de la fisiopatología,
los mecanismos que matan a las células. Además
de tomar en cuenta que muchos de los resultados pueden ser
utilizados en el planteamiento de nuevas terapias de implantes”,
acotó el catedrático de la Facultad de Medicina.
El
investigador universitario y autor de este estudio basado
en el área de neurociencia, es egresado de la Facultad
de Medicina de esta Alma Mater y cuenta con estudios de
maestría en Neurobiología y doctorado en Ciencias
Bio-médicas de la UNAM.
“Considero
que la permanencia de una línea de investigación
enfocada hacia el área clínica, permite promover
que la ciencia básica debe ser aplicada hacia el
análisis de padecimientos clínicos. Asimismo,
estoy convencido de que los resultados de ciencia básica
nos darán la pauta para realizar estudios patológicos
humanos”, puntualizó.
En
este mismo tenor dijo que tiempo atrás, realizar
este ejercicio era imposible. “Tomando como referencia
que la ciencia es muy amplia y muchos de los resultados
en ciencia básica, quedan en ese rubro por la falta
de experiencia por parte de los investigadores para aplicar
en áreas clínicas”.
Además,
el investigador universitario anunció que como planes
a seguir, tiene contemplado desarrollar una línea
de investigación enfocada hacia el envejecimiento,
sumando esfuerzos para investigar el papel de las mitocondrias
(organelos intracelulares o segmentos de la célula
que se requieren para obtener energía) y que son
el blanco principal del envejecimiento patológico.
“Existen
muchas situaciones externas que aceleran el envejecimiento,
mismas que hemos podido identificar desde hace un año
-y con las cuales obtuvimos el Premio CONCyTEQ 2004-, para
desarrollar tratamientos que disminuyen la formación
de agentes oxidantes que aceleran el envejecimiento”.