D É C I M O P R I M E R A

E D I C I Ó N

VIGENCIA DE LA BIENAL DE

Nuria Rico

Desde su nacimiento en 1982, la Bienal de Pintura Rufino Tamayo ha venido refrendando los compromisos que le dieron origen: estimular la creación pictórica mexicana, abrir un espacio de retroalimentación y reflexión plástica para artistas, críticos y estudiosos e impulsar la carrera de aquellos pintores cuyos lenguajes estén ya desarrollados y que en este foro encuentran el espacio propicio para difundir su obra.

El jurado de esta onceava edición integrado por el pintor Luis Zárate, los críticos de arte Raquel Tibol y Luis Carlos Emerich y los promotores culturales Mary-Anne Martin y Guillermo Santamarina decidieron, después de revisar una por una las 1720 propuestas enviadas por los 659 artistas inscritos, seleccionar para exposición 57 obras de 46 artistas1. Otorgaron los premios de adquisición a La guerra franco-japonesa de Jesús Lugo Paredes, Babel de Beatriz Ezban y Accidente III de Víctor Rodríguez. Asimismo, concedieron menciones honoríficas a Marco Arce por El origen de las moscas, Manuela Generali por Sed de lluvia, Elvira Sarmiento por Ihr Liebeb Holden y César Sánchez por Comodidad Visual II.

El público interesado podrá juzgar, por sí mismo, el variado conjunto seleccionado en la muestra que se exhibe en el Museo Tamayo Arte Contemporáneo de la Ciudad de México hasta el 6 de octubre, así como, en diferentes entidades de la República Mexicana a partir de esa fecha. Acompañado de un texto de Luis Carlos Emerich, el registro de este evento se concentrará en el catálogo que la Fundación Olga y Rufino Tamayo tiene programado presentar en el Museo de Arte Contemporáneo de Oaxaca, primera sede de la itinerancia.

Una vez más, la bienal ha reunido a esa porción de la comunidad pictórica, que novel o experimentada, acepta confrontarse a sí misma y someterse a la opinión de un jurado. El resultado ha derivado en un conjunto ecléctico cuya virtud descansa en la calidad del oficio pictórico y en el balance de su propia variedad. Entre las obras seleccionadas se encuentran representados diversos lenguajes que van desde el fotorrealismo hasta la abstracción más lírica pasando por diferentes vertientes expresionistas, nuevas figuraciones, reinterpretaciones de códigos históricos y pintura de raigambre conceptual que, en algunos casos, utilizan soportes poco convencionales.

En cuanto a artistas, el conjunto arroja datos interesantes. De los 46 seleccionados 28 son hombres y 18 mujeres; 31 entre
nacieron la Ciudad de México, 15 en Provincia (3 en Monterrey, 2 en Guadalajara, 1 en Tampico, Tamaulipas, Estado de México, Chiapas y Sonora) y 6 en el extranjero (2 en Italia y Cuba, 1 en Suiza y Colombia); 33 radican en la Ciudad de México, 11 en diversas ciudades de la federación (4 en Monterrey, 2 en Guadalajara, 1 en Puebla, Cuernavaca, Estado de México, Michoacán y Veracruz) y 2 en el extranjero (Nueva York). Los años de nacimiento de los seleccionados oscilan entre 1936 y 1971 inscribiéndose 26 en el rango de los 30 a 39 años, 16 entre los 40 a 49, 2 entre los 50 a 59 y 2 entre los 60 a 69.

A lo largo de sus 20 años de existencia, la Bienal de Pintura Rufino Tamayo se ha consolidado como uno de los certámenes más prestigiados a nivel nacional. Prueba de ello es

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