El conjunto de las creaciones materiales y espirituales,
el conjunto de principios y valores que dan cuerpo a su herencia
histórica y social, son los elementos que constituyen a
las Culturas de grupos humanos y pueblos.
En este sentido, decimos que la Cultura es todo aquello
que resulta de la acción de los hombres y de las mujeres
sobre la naturaleza, es decir, es el producto de la constante interacción
entre el ser humano y lo natural, cuya dimensión fundamental,
tiene que ver con la transformación del mundo que permite
la sobrevivencia, la adaptación, la evolución, el
desarrollo.
Garantizadas éstas, las creaciones producto de esta
transformación, trascienden lo meramente utilitario para
producir obras que alimentan la enorme sensibilidad característica
del espíritu humano, necesitado siempre de crear belleza,
independientemente del contenido diverso y subjetivo que se le
pueda dar a este concepto. Lo cierto es que todos los individuos,
en todas las sociedades podemos coincidir en que la producción
cultural más sentida y apreciada, por los individuos, por
los grupos y por las sociedades es la producción artística.
En México encontramos a lo largo de su historia,
una producción artística singular y extraordinariamente
rica. En todas las etapas de nuestro desarrollo y en todos los ámbitos
de nuestra existencia, siempre encontramos la expresión
artística manifestada en formas, texturas, colores, letras
y sonidos que sintetizan una gran imaginación, una innegable
intuición y una enorme capacidad de crear. No resulta extraño
pues que, coincidiendo con Elsa Cecilia Frost, el Arte mexicano
tiene un sello propio, característico, de recia personalidad
y de un sentimiento inconfundible, por eso le asigna al pueblo
mexicano un poderoso temperamento artístico tal, que no
es posible encontrarlo en algún otro pueblo de la tierra,
al grado que, de acuerdo con Vaillant, el Arte mexicano es “social
y emocionalmente hablando, el único arte nacional verdadero
que existe en el mundo en la actualidad”
Elemento central en el Arte Mexicano y tal vez un punto
de partida para una explicación de esta singularidad, es
la evidencia de que los mexicanos logramos fundir los elementos
de nuestra doble herencia primero que nada, en el Arte, terreno
en el cual, alcanzamos una expresión original e inédita
que difiere verdaderamente tanto de lo español como de lo
prehispánico, convirtiéndose al decir de muchos,
en uno de los logro más nítidos y trascendentes del
ser mexicano.
Es así que el fenómeno artístico mexicano
es una de la piedras angulares de nuestra identidad cultural, es
el espejo en el que se refleja, y nos retroalimenta, lo que hemos
sido, lo que somos y lo que queremos ser.
Por eso es importante un Diplomado Universitario en Historia
del Arte en México, que se convierta en un espacio de investigación
y de reflexión académica, que nos permita conocer
y valorar la justa y por ello enorme dimensión de la producción
artística de generaciones y generaciones de mexicanos y
mexicanas que a través de los siglos y en todos los órdenes
y géneros, han dado lustre a nuestra esencia, a nuestra
nacionalidad, a nuestra Patria.
M. C. S.
1.- Introducción general: a) La historia del arte, ¿qué es? b)
La historia del arte en México.
2.- El arte en el México antiguo (prehispánico).
3.- El arte virreinal de México.
4.- El arte en el México del siglo XIX.
5.- El arte en el México del siglo
XX.
6.- Artesanía y arte popular.
7.- El arte en Querétaro.