Los tres entierros de Melquíades Estrada

 

Juan José Lara Ovando

Guillermo Arriaga es uno de los escritores más afamados de México, aunque su fama no procede exactamente por una vía literaria directa, ya que sólo cuenta con 3 novelas publicadas (una de ellas llevada a la pantalla: Un dulce olor a muerte de Gabriel Retes, 99), sino por su participación en la realización de guiones cinematográficos.

 

Fotos: Internet

Esta película sorprendió en el festival de Cannes 2005 al ganar el premio al mejor guión (Guillermo Arriaga) y la mejor actuación masculina (Tommy Lee Jones).

A él se le deben Amores perros, 21 gramos (ambas de González Iñarritu, 00 y 03, respectivamente) y ahora Los tres entierros de Melquíades Estrada , dirigida como ópera prima por el excelente actor estadounidense Tommy Lee Jones, en el 2005.

Los tres entierros... es una producción norteamericana que no deja de sentirse película mexicana por la historia, algunos de los personajes, el sitio en el que se ubica y la problemática, particularidades que se le deben a Arriaga, que por cierto participa como actor en un pequeño papel de esta cinta. Además, el guión se basa en un hecho real, cuestión que vale la pena aclarar, puesto que los sucesos de la película parecen míticos y bien podría pensarse en una especie de odisea póstuma de un migrante mexicano.

Melquíades Estrada es un vaquero mexicano, ilegal en Estados Unidos, que encuentra trabajo con un patrón norteamericano, Pete Perkins (Lee Jones), que llega a convertirse en su amigo y protector; sin embargo, por una confusión, el patrullero fronterizo Mike Norton (Barry Pepper), creyendo que era un venado, le dispara. Norton entierra el cuerpo, que posteriormente es encontrado y ahora es el capitán de la guardia fronteriza el que simula uno de tantos problemas con migrantes para evadir una investigación y decide enterrarlo para, con ello, cerrar el caso. Por su parte, Perkins investiga el caso y obliga a Norton a desenterrar el cadáver para llevarlo a una población de Coahuila, donde debe ser enterrado en su tierra y con su familia, como un edén esperado, que siempre deseó volver a ver Melquíades.

Los tres entierros... es un western crepuscular en el que impera la explicación sobre la acción, que se refiere a un universo, a los migrantes y a los texanos que en la desolación viven esperando que algo pase en sus vidas, mas no hace referencia a ningún líder, héroe o villano como el western clásico nos acostumbró. La mirada es cariñosa a la gente sencilla de las aldeas chicanas, obligados a pasar la frontera como ilegales en busca de prosperidad.

Frente a los valores y sentido de humanidad de estos inmigrantes, coloca Lee Jones, un territorio texano donde prevalece el hedonismo, la intolerancia y la violencia incubada en la soledad. Aunque las miradas del guionista y el director son peculiares, no distinguen tajantemente una sociedad de la otra, es decir, chicanos y texanos son parte de una misma cultura, pues ambos sufren de una preocupante pérdida de identidad y pueden estar reconformando elementos en su misma relación.

Siguiendo la línea de un gran maestro del western, el desaparecido Sam Peckimpah, que narraba mundos violentos y desgarrados, o un poco en la visión estoica de los personajes de Clint Eastwood que siempre viven odiseas particulares como centauros del desierto, Lee Jones imprime sentido moral y carga alegórica a sus personajes y sus valores. Desde luego, lejos se queda de la mirada nostálgica del pasado que imprimió el genial John Ford, e igualmente, de su maestría. Aún así este primer trabajo de Lee Jones como director resulta correcto y en buena medida sorprendente. La historia se va contando en continuas fracturas y con saltos temporales, alternando escenas que recogen elementos rutinarios y de la cotidianidad con imágenes descarnadas y hasta macabras.

El ritmo de la película es un tanto lento (es como una road movie pausada) dada toda la explicación de los sucesos y el mundo en el que viven, mas no es en ninguna medida una película tediosa, ni repetitiva. Lo que resulta que la historia tenga mucha precisión y se siga sin dificultad para entender mucho más allá de porqué Melquíades es enterrado en 3 ocasiones, y ha medida que eso se va haciendo, va quedando una mayor comprensión de la sensación de miedo y abandono en que esos pueblos viven, dejando lugar a recrear relaciones más cercanas entre ellos, pues de que vale el odio y la incomprensión si viven problemas similares.

El proceso de conversión interior de los personajes se va descubriendo al contacto de la humanidad de las gentes que se van encontrando en el camino: un ciego solitario que espera en vano a un hijo con cáncer, una curandera inicialmente maltratada y después salvadora o, una cuadrilla que comparte con ellos su comida, van a llevar a que Perkins pida matrimonio a su amante y a que Norton clame perdón por tantas tropelías cometidas.

Ignorada en los Oscares del pasado febrero, sobretodo en los rubros de guión y actuación, pues al menos en México era esperada la nominación de Arriaga, y desde luego son de consideración en premios de importancia las actuaciones de Lee Jones y de Pepper, sobretodo después de que esta película sorprendió en Cannes 05, al ganar precisamente el mejor guión (Arriaga) y la mejor actuación masculina (Lee Jones). Otro aspecto sustancial de la película es la fotografía excelente de Chris Menges y el excelente cuadro de actores entre las que destaca la bella hija del director, January Jones.

Escena de la película Los tres entierros de Melquíades Estrada